El problema viene cuando reventón y tornado actúan juntos en la misma zona o cuando el tornado no es directamente visible por la lluvia

Así se produjo la tormenta en la Serra de Tramuntana

Así se produjo la tormenta en la Serra de Tramuntana

Las tormentas de final de verano han llegado puntuales a su cita y como es costumbre, no han pasado desapercibidas, ni siquiera para una zona poco poblada como es la Serra de Tramuntana. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) mantenía aviso naranja desde el viernes por tormentas y lluvias que estaba previsto acumularan 40 litros en una hora. Así fue, ya que en Deià caían casi 57 mm, Sineu registraba 43,2 mm y Alaró 40,3 mm medidos por estaciones oficiales y amateur.

Cuando hay riesgo de fuertes tormentas, AEMET activa avisos por lluvia acumulada en una hora y aviso por tormentas, el cual contempla varios riesgos. En concreto el aviso naranja por tormentas, incluye la probabilidad de ocurrencia de vientos muy fuertes, granizo superior a 2 cm y tornados a parte del riesgo que supone el aparato eléctrico.

El sábado a eso de las 10.50 de la mañana en Tramuntana se produjo la entrada desde el mar de una supercélula, un tipo de tormenta poco frecuente y peligrosa por los fenómenos que produce: granizo, fuertes vientos y a veces tornados. Una supercélula es una tormenta con una intensísima corriente ascendente en rotación. Este giro se asemeja a los rodillos de los autolavados de coches e insufla aire cálido y húmedo desde la superficie hasta el seno de la nube proveyendo a la tormenta de un continuo aporte de «combustible». Esto hace que las supercélulas puedan durar varias horas y recorrer largas distancias. Las supercélulas son responsables de los tornados más intensos jamás ocurridos en las llanuras americanas de tornado alley y a veces aunque con menor intensidad también las podemos ver en Balears.

Aparte de las fuertes lluvias, en zonas de la Serra, Bunyola y Sant Llorenç caían además piedras de granizo de 6-7 centímetros de diámetro, es decir, del tamaño de pelotas de ping-pong o incluso golf que causaban estupor entre vecinos y conductores.

Pese a ello hubo un meteoro todavía más destructivo que ha copado la actualidad meteorológica del sábado: vientos de carácter huracanado que han dejado un reguero de daños en Banyalbufar, Esporles y Valldemossa aunque también afectaron a municipios del Pla como IncaCampanet o Lloseta. La red de Balearsmeteo midió 135 Km/h en Campanet, 107 km/h en la sierra de Alfàbia y 96,5 km/h en Inca. Las estaciones de AEMET registraban rachas máximas de 91 Km/h en Alfabia y 86 Km/h en Campos. Lamentablemente la cobertura de datos en la sierra de Tramontana es muy escasa y la estación meteorológica de Banyalbufar no se encontraba operativa aquel día por lo que no hay datos de viento en esa zona.

En el Port des Canonge (Banyalbufar), considerada la zona cero, prácticamente no ha quedado un árbol en pie, bloqueando los accesos a la zona y produciendo daños severos en las propiedades cercanas. Los pinos no solo han sido arrancados de raíz sino que algunos aparecieron cortados por la mitad como si una segadora hubiera amputado las copas de los árboles desplazándolas centenares de metros. La mayoría de casas tienen daños en los tejados, en algunas de ellas han volado todas las tejas quedando las vigas totalmente al descubierto. Se han producido daños también en mobiliario y tendido eléctrico.

El sábado por la noche la AEMET informaba en su cuenta de Twitter que había enviado técnicos para saber si la zona había sido afectada por un tornado. Aunque la reacción natural viendo los daños es atribuir el evento automáticamente a un cap de fibló, he de decir que existe otro fenómeno asociado a tormentas intensas capaz de producir los mismos daños que un tornado: los reventones o esclafits.

Un reventón es una intensa corriente de aire que baja de la nube de tormenta y se extiende de forma lineal como una onda expansiva causando todo tipo de daños. En los reventones más intensos se pueden superar los 150 km/h, una velocidad de viento bastante por encima de la mayoría de tornados. No debemos confundir los reventones con temporales de viento asociados a borrascas, el reventón es un fenómeno local asociado a una tormenta eléctrica y una borrasca es una amplia área de bajas presiones que produce viento y oleaje además de lluvias.


Como los reventones son vientos lineales en caso de ocurrir sobre una zona boscosa como es la Tramuntana veremos que todos los árboles caen en la misma dirección afectando una extensa zona, de varios kilómetros. En los vídeos de reventones vemos que el viento sopla de una sola dirección acompañado de intensa precipitación, no existe por tanto rotación.

Un tornado es una estrecha columna de aire rotatoria que gira a gran velocidad y cuelga de una nube de tormenta. Un reventón es un desplome de aire que desciende de la tormenta y se extiende en forma de fuertes vientos en superficie.

En un tornado en cambio, la zona de afectación es mucho más estrecha siguiendo una especie de camino en espiral donde los árboles caen en direcciones opuestas convergiendo hacia un centro. Desde el aire se aprecia un patrón en sacacorchos. Este es uno de los muchos aspectos que evaluarán los técnicos de AEMET en su trabajo de campo. La visualización aérea puede ser reveladora en algunos casos.

El problema viene cuando ambos fenómenos (reventón y tornado) actúan juntos sobre una misma zona o cuando el tornado no es directamente visible porque va camuflado en la lluvia. Las montañas pueden provocar aceleraciones locales del viento y todo ello hace que la distribución de los daños en superficie sea caótica.

Para acabar de complicar la cosa, los tornados son fenómenos extremadamente cambiantes. A veces se elevan unos centenares de metros y luego bajan de nuevo a la superficie de modo que el tornado va «pegando saltos» y el rastro en el suelo es irregular. El camino de algunos tornados es tan estrecho que en algunos casos podemos encontrar casas arrasadas hasta los cimientos y a pocos metros de distancia daños mínimos.

Lo que sí parece claro es que Banyalbufar fue castigada por un reventón con vientos que AEMET ha estimado en más de 150 km/h. La existencia de tornado no se descarta y está todavía por confirmar. Es posible que nunca lo sepamos con seguridad como ocurrió en el municipio Ibicenco de Sant Antoni de Portmany el 22 de octubre del año pasado. Tras evaluar la zona, AEMET estimó vientos de más de 140 km/h debido a un reventón. ¿Tornado asociado? Nunca se llegó a saber.

En cualquier caso si lo del sábado llegara a confirmarse como tornado no estaríamos hablando de algo «nunca antes visto» como se ha llegado a decir este fin de semana. La serra de Tramuntana cuenta con un largo historial de tormentas severas.

El 15 de septiembre de 2004 un tornado en Valldemossa arrasaba unas 450 hectáreas de pinar y causaba importantes daños en cincuenta casas. La finca cercana de Son Oleza quedaban prácticamente destrozada. Un año después el Govern había retirado 3.000 árboles caídos de la zona. El 12 de septiembre de 2012 un tornado de intensidad 2 en la escala de Fujita provocaba momentos de auténtica angustia a los desafortunados inquilinos del monasterio de Lluc. Por suerte no hubo que lamentar ninguna víctima mortal. Los vientos asociados se estimaron en más de 170 Km/h.

Por otro lado los reventones intensos no son para nada desconocidos en Balears. El año pasado tuvimos dos, el de Sant Antoni de Portmany con vientos estimados en más de 140 km/h y uno particularmente violento en cala Figuera el 27 de agosto de 2019. En la estación meteorológica de Balearsmeteo se registraba una racha máxima de 150 km/h. Este dato hace patente que Balears aparte del eterno cliché de «sol y playa» son también un nido para todo tipo de fenómenos meteorológicos adversos.

Source : Diario de Mallorca