AMPEn el caso de la náutica, no es redundante decir que el mercado se ha hundido por culpa del coronavirus. Las matriculaciones de embarcaciones nuevas en España (unas 1.400) hasta mayo registran un desplome acumulado del 43% hasta mayo, con un retroceso del 54% solo el mes pasado. Con lo que es como si el sector haya retrocedido a hace diez años, cuando la anterior crisis financiera paralizó el sector durante años.
Al desastre económico se le añade la mala suerte del calendario, porque la pandemia alcanzó su punto álgido en el mes de abril, que es cuando se registra el grueso de las compras en vista de la temporada de verano. De esta manera, “todo lo que se perdió este año, difícilmente se va a poder recuperar el resto del año”, admite Carlos Sanlorenzo, secretario general de Anen, la asociación que agrupa las empresas del sector.

Cifras
Las ventas se han hundido hasta un 60%, pero los chárter sostienen el negocio de la industria

Hasta aquí las malas noticias. No sólo para los astilleros, sino también para todo las actividades relacionadas que viven de los barcos nuevos, como los servicios de mantenimiento, por ejemplo.

Sin embargo, hay unos débiles motivos de esperanza no tanto del negocio de la compraventa, como del consumo, en sentido amplio de la náutica, en particular del chárter o alquileres de embarcaciones, que en España ya representan casi un tercio de las compras. En este caso –suena paradójico– la Covid-19 le puede incluso suponer una ayuda.

Si la crisis económica del coronavirus ha llevado a aplazar o cancelar la compra de las embarcaciones –al ser un gasto que conlleva otro gasto, relacionado con el mantenimiento–, en cambio, el disfrute de un crucero sí que sale aventajado en la coyuntura sanitaria actual, al venderse como una fórmula que permite evitar aglomeraciones, estar al aire libre, rodeado de lo suyos y en contacto con la naturaleza. “Está emergiendo un público nuevo, que descubre la náutica por primera vez y una forma diferente de veranear”, afirma Sanlorenzo.

Una de las esperanzas que nutre la náutica, especialmente en España, es que la temporada se alargue más allá del verano, una vez que los temores de la Covid-19 se vayan disipando. “La pandemia no ha hecho otra cosa que acelerar una tendencia que empezó hace años, que es la transición de la propiedad al uso”, comenta Toni Tío, presidente de Barcelona Clúster Náutic. “Es como el teletrabajo: es un fenómeno que ha venido para quedarse”, asegura.

El chárter de las embarcaciones de recreo ha cambiado con al pandemia: varias sociedades en Baleares han optado por abrir una base en la costa catalana, para que los clientes puedan embarcarse sin coger aviones. Mientras casi la mitad de la clientela acostumbraba a proceder del extranjero, este verano los españoles han copado la gran mayoría de las reservas.

Otro discurso es el que se refiere a las grandes esloras. Una ciudad como Barcelona es considerada un punto de referencia en este sector, al ser un puerto base del Mediterráneo para este tipo de embarcaciones.

Barcelona cuenta con instalaciones para grandes esloras
Barcelona cuenta con instalaciones para grandes esloras (Xavier Cervera)

En este caso, sí que la pandemia ha supuesto un impacto notable, porque se cancelaron las dos principales ferias de este sector (aplazadas al año que viene), se tuvieron que confinar unos 300 tripulantes en las instalaciones portuarias y muchas de las grandes embarcaciones que en primavera suelen cruzar desde el Caribe hacia el Mediterráneo para amarrar en Barcelona no cruzaron el Atlántico.

“De los 100 mayores barcos del mundo, el 60% estaba en las Américas antes de la pandemia y en ­junio el 45% seguía allí”, comenta Ignacio Erroz, director general de Marina Port Vell. La Covid-19 congeló varios locales y servicios anexos que disfrutan estas em­barcaciones. Ahora, tras un rígido protocolo, todo está a punto para el arranque de la temporada. “Bar­celona ha mantenido intacta su ­reputación”, asegura Erroz. Para que la náutica salga a la superficie otra vez.

Ingresos
“El mercado ha dado una vuelta de 180 grados, dice Rodolfo Küstermann, director de marketing de la plataforma de alquiler Nautal. “Inicialmente se ofrecían barcos con descuentos de entre 30-40%, ahora han bajado al 15%. Algunos destinos como Eivissa ya hay mucha demanda”, asegura. Tras el empujón del verano, la cifra de negocio acabará cerca de la del año pasado.

Source : La Vanguardia