Durante las últimas meses de confinamiento, la navegación recreativa quedó cerrada tanto a embarcaciones de pequeña eslora como a superyates por la mayor parte del Mediterráneo. Una normalidad que regresaba a principios de mayo y que ha dado estampas tan curiosas como la del velero Black Pearl navegando por la costa de Tarragona.

La última gran joya a vela del astillero Oceanco cruzaba posteriormente el Mediterráneo hasta el puerto de La Spezia (Italia). Y en los últimos días recalaba en Porto Montenegro (Croacia).

Con 106 metros de eslora, y con permiso del Sailing A, es el velero privado más grande del mundo. Su tamaño, sin embargo, no es lo más sorprendente de la embarcación, aunque también destaca su manga de 15 metros.

Cabe destacar sus tres mástiles. Son autogiratorios, lo que le permiten ajustar los ángulos de las velas de forman electrónica. Los tres miden 75 metros de altura y soportan 2.877 metros cuadrados de superficie vélica.

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En las velas se encuentra una de las innovaciones principales de la embarcación al estar compuestas por pequeña placas solares sumadas al tejido habitual de dracon. Con esta energía captada se genera toda la electricidad a bordo y permite poner en marcha también parte de sus hélices (que cuenta con dos motores MTU 12 2000GT).

La embarcación dispone de seis camarotes con capacidad para 12 invitados. Entre las tres cubiertas los diseñadores creadores ubicaron zonas sociales como beach club, plataforma de baño o terraza y un garaje donde guardar desde embarcaciones auxiliares a un amplio listado de juguetes acuáticos.

¿QUIÉN ES EL PROPIETARIO DEL ‘BLACK PEARL’?

Si bien no hay confirmación oficial, la edición rusa de la revista Forbes publicó hace un par de años una entrevista con el magnate Oleg Burlakov, de quien apenas existen imágenes ni información sobre su vida privada, asegurando que en 2005 empezó a interesarse por los paneles solares flexibles con la intención de emplearlos como velas.

Poco después, coincidió con el diseñador Ken Freivokh quien compartió la visión del empresario y empezó a dibujar los primeros bocetos del velero. Al proyecto fueron sumándose los estudios Dykstra Naval Architects (arquitectura naval), Nuvolari Lenard (diseño exterior e interior) o Gerard P. Villate (interiores) y la embarcación fue tomando forma.

Para el magnate el Black Pearl es «un proyecto piloto que nos permite obtener nuevos conocimientos. Podríamos haber hecho un carguero pero, en primer lugar, un yate es estéticamente agradable y, en segundo lugar, es más fácil promover un proyecto de este tipo», explicaba Oleg Burlakov a la publicación especializada en negocios y finanzas.

La idea del empresario es transformar el transporte marítimo con buques que se desplacen eficientemente con energía solar y eólica. Burlakov asegura que se ha gastado más de 250 millones de dólares en su gigante flotante y que es un buen negocio, puesto que ya le están ofreciendo el doble de lo invertido hasta la fecha.

Source : Expansion